Negocios · 11 de septiembre de 2026
El costo de vida en Estados Unidos siguió presionando el bolsillo de las familias en agosto. Según el informe del índice de precios al consumidor divulgado este jueves, los precios subieron 0,4 por ciento respecto al mes anterior y acumularon un alza de 3,4 por ciento en los últimos doce meses. La cifra se mantiene muy por encima de la meta de 2 por ciento que persigue la Reserva Federal.
De acuerdo con los analistas, el reporte no trajo la señal de desaceleración que muchos esperaban. Los nuevos aumentos en el petróleo, la gasolina y el diésel añadieron preocupación, porque el encarecimiento de la energía tiende a trasladarse a otros bienes y servicios, desde el transporte hasta los alimentos, en las semanas siguientes.
El dato llega justo antes de la próxima reunión de política monetaria de la Reserva Federal, donde las autoridades evaluarán qué hacer con las tasas de interés. La tasa de referencia se ha mantenido todo el año en un rango de 3,5 a 3,75 por ciento, y una inflación persistente reduce las probabilidades de un alivio pronto para quienes cargan con deudas de tarjetas de crédito, automóviles o hipotecas.
Para muchas familias latinas, el problema no es abstracto: la inflación se siente cada semana en el súper, en la bomba de gasolina y en el recibo de la luz. Cuando los precios suben más rápido que los salarios, el presupuesto del hogar se aprieta y se vuelve más difícil ahorrar o enviar remesas a los seres queridos en los países de origen.
En el oeste de Carolina del Norte, donde buena parte de la comunidad trabaja en la construcción, la agricultura, la hotelería y los servicios, un costo de vida elevado obliga a ajustar gastos y, en muchos casos, a tomar más turnos para llegar a fin de mes. Seguir de cerca la evolución de la inflación y de las tasas ayuda a planificar mejor las compras grandes y el uso del crédito.
Información de carácter informativo recopilada de fuentes públicas. Fuente: CNBC.



