Negocios · 14 de septiembre de 2026
El mercado laboral de Estados Unidos se mantuvo relativamente firme en agosto: la economía sumó 162.000 empleos y la tasa de desempleo se quedó sin cambios en 4,1 por ciento. Sin embargo, detrás de esas cifras hay una señal preocupante para los hogares, pues el crecimiento de los salarios se desaceleró y subió apenas 3,1 por ciento en los últimos doce meses.
Ese dato cobra importancia al compararlo con la inflación, que se ubica en 3,4 por ciento anual. Cuando los sueldos crecen más despacio que los precios, el poder de compra real disminuye: aunque el cheque nominal sea un poco mayor, alcanza para menos en el supermercado, la gasolinera y el pago de la renta.
El costo de los combustibles añade presión. El índice de la gasolina subió 3,9 por ciento en agosto y explicó más de un tercio del aumento mensual de los precios. A eso se suman los gastos de vivienda y alimentos, que siguen erosionando el ingreso disponible de las familias.
El golpe es más fuerte para muchos trabajadores latinos, que están concentrados en sectores como la construcción, el transporte de carga, la jardinería y el trabajo por aplicaciones. En esos empleos llenar el tanque no es opcional, y el costo del combustible sale directamente del bolsillo del trabajador y no del presupuesto de una empresa.
Entender la diferencia entre el salario nominal y el salario real ayuda a las familias a planear mejor. Si los precios suben más rápido que el sueldo, conviene revisar el presupuesto, comparar precios y, cuando sea posible, buscar apoyos comunitarios que alivien gastos básicos mientras la economía se estabiliza.
Información de carácter informativo recopilada de fuentes públicas. Fuente: Oficina de Estadísticas Laborales (BLS).



