Última Hora · 25 de septiembre de 2026
Decenas de diplomáticos abandonaron el salón de la Asamblea General de las Naciones Unidas el 24 de septiembre, en el momento en que el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, subió al podio para dirigirse al pleno. La salida coordinada de delegados de varios países dejó buena parte de las butacas vacías durante su intervención.
En su discurso, Netanyahu rechazó de manera categórica las acusaciones de genocidio en Gaza, a las que calificó como «la mentira más grande del siglo», y sostuvo que Israel actuó para impedir un genocidio. También minimizó la violencia de colonos en Cisjordania y defendió la conducta de su gobierno durante la guerra.
El mandatario arremetió además contra sus críticos, entre ellos el alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, y respondió a las voces que en las últimas semanas han pedido un mayor aislamiento diplomático de Israel. Su comparecencia se produjo mientras el país enfrenta una creciente presión internacional.
El discurso llegó en un contexto delicado: Netanyahu habló ante una comunidad internacional dividida, en medio de la guerra en Gaza y de las tensiones derivadas del conflicto con Irán, y con su propio futuro político en discusión dentro de Israel.
Para muchas familias latinas del oeste de Carolina del Norte, estos choques en la ONU no son un tema lejano: las tensiones en Medio Oriente influyen en los precios de la energía y del combustible que golpean el presupuesto de los hogares trabajadores en Asheville y el condado de Buncombe.
Información de carácter informativo recopilada de fuentes públicas. Fuente: NPR.



