Última Hora · 24 de septiembre de 2026
Estados Unidos e Irán celebraron una inusual reunión al margen de la Asamblea General de las Naciones Unidas en Nueva York, el martes 22 de septiembre, con el objetivo de negociar el fin de la guerra que enfrenta a ambos países. El enviado especial estadounidense Steve Witkoff y el asesor Jared Kushner se reunieron con el canciller iraní Abbas Araghchi, en un encuentro en el que mediadores de Catar y Omán hicieron de puente entre las dos delegaciones.
Según el plan presentado por Teherán a través de los mediadores el 16 de septiembre, Irán planteó el levantamiento del bloqueo naval estadounidense sobre sus puertos, la liberación de activos iraníes congelados y el cese de las hostilidades. El documento también contempla la reapertura del estrecho de Ormuz en un plazo de siete días si Washington reduce su presión militar, una vía marítima clave por la que circula buena parte del petróleo mundial.
El presidente Donald Trump describió el encuentro, que duró alrededor de tres horas, como «una reunión muy buena, muy productiva» y aseguró que percibe «mucho impulso» hacia un posible acuerdo, al punto de afirmar que la guerra podría estar acercándose a su final. Por ahora no existe un alto el fuego formal: las conversaciones se centran en las condiciones para una desescalada y no en un pacto de paz ya cerrado.
El acercamiento marca uno de los contactos de más alto nivel entre ambos gobiernos desde el estallido del conflicto, y se produce en paralelo a la intensa actividad diplomática de la semana de alto nivel de la ONU. La suerte de estas negociaciones influye directamente en los mercados de energía, ya que cualquier movimiento en torno al estrecho de Ormuz repercute en el precio internacional del crudo.
Para las familias latinas del oeste de Carolina del Norte, el desenlace de este pulso diplomático no es un asunto lejano. La guerra ha empujado al alza los precios de la gasolina y el diésel en Estados Unidos, un costo que golpea el presupuesto de los hogares que dependen del auto para trabajar. Una eventual desescalada podría aliviar la presión sobre los combustibles y dar algo de estabilidad a una economía que ya sienten tensa muchos trabajadores de la región.
Información de carácter informativo recopilada de fuentes públicas. Fuente: Al Jazeera.



