Última Hora · 21 de septiembre de 2026
Ucrania disparó más de 1.000 drones contra territorio ruso durante la noche del 20 de septiembre, con cientos de ellos dirigidos específicamente a Moscú, en lo que las autoridades de la capital describieron como el mayor ataque aéreo de toda la guerra sobre la ciudad. La ofensiva coincidió con la jornada final de las elecciones parlamentarias en Rusia, unos comicios que observadores describieron como carentes de una oposición real a las políticas del presidente Vladimir Putin.
El Ministerio de Defensa de Rusia afirmó haber derribado 1.110 drones en total. El alcalde de Moscú, Serguéi Sobianin, señaló que 450 aparatos fueron destruidos cuando se aproximaban a la capital y calificó la acción como un ataque sin precedentes. Sobianin sostuvo que el objetivo era interrumpir las elecciones, pero aseguró que, en sus palabras, el enemigo fracasó. Entre los blancos alcanzados figuran la refinería de petróleo de Moscú, que resultó dañada, y un edificio residencial, además de instalaciones de petróleo y logística según reportes ucranianos.
En la región de Moscú murieron dos personas, un hombre de 74 años y una mujer de 44, y otras 20 resultaron heridas. En represalia, un bombardeo ruso sobre la región de Kiev dejó tres civiles muertos, entre ellos dos niños y su madre, mientras que otro menor falleció en el hospital el domingo. En la región de Jersón, un ataque contra un monasterio mató a un religioso y dejó cuatro heridos.
El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, afirmó que los ataques apuntaban a los, según sus palabras, miles de millones de dólares que sostienen la maquinaria de guerra rusa. La escalada se produce en una semana marcada por reuniones diplomáticas en la Asamblea General de la ONU, donde Zelenski tiene previsto entrevistarse con el presidente estadounidense Donald Trump.
El recrudecimiento de la guerra tiene efectos que llegan hasta las familias latinas del oeste de Carolina del Norte. Los ataques a refinerías e instalaciones energéticas presionan los mercados internacionales del petróleo, lo que puede reflejarse en el precio de la gasolina y el diésel que se paga en las estaciones de Asheville, y en costos de transporte que encarecen alimentos y otros bienes de consumo diario. Además, muchas familias de la comunidad siguen de cerca los conflictos globales por sus vínculos con parientes y comunidades en distintas partes del mundo.
Información de carácter informativo recopilada de fuentes públicas. Fuente: PBS NewsHour.



