Nacionales · 3 de septiembre de 2026
Más de un millón de niños en Estados Unidos perdieron el acceso a los cupones de alimentos del programa SNAP tras una reciente ley federal, y ahora, con el inicio del año escolar, una parte de ellos corre el riesgo de quedarse también sin desayuno y almuerzo gratis en la escuela.
El problema está en la conexión entre ambos beneficios. En muchos distritos, los estudiantes cuyas familias reciben SNAP quedan inscritos de forma automática en las comidas escolares gratuitas. Cuando una familia pierde la ayuda alimentaria, ese enlace se rompe y el menor puede dejar de recibir comida sin costo, aunque siga necesitándola.
La caída en la participación de SNAP también reduce los fondos federales que llegan a las escuelas. Con presupuestos ya ajustados, algunos planteles podrían verse obligados a pagar más para mantener las comidas gratuitas universales, recortar otros gastos o incluso dejar de ofrecerlas. Los estudiantes califican para comida gratis si su familia gana igual o menos del 130 por ciento del umbral de pobreza, unos 42.900 dólares al año para un hogar de cuatro personas en 2026, y para comida a precio reducido si ingresan hasta 61.050 dólares.
El efecto es en cascada: golpea a las familias que pierden el apoyo directo y, al mismo tiempo, debilita la sostenibilidad de los programas de alimentación escolar en todo el país.
Para las familias latinas de bajos ingresos, muchas de ellas de estatus migratorio mixto, estas comidas suelen ser una red de seguridad clave. Saber cómo solicitar directamente el beneficio de comidas escolares, sin depender del enlace automático con SNAP, puede ayudar a que los niños no se queden sin alimentación durante la jornada escolar.
Información de carácter informativo recopilada de fuentes públicas. Fuente: NPR / KPBS.



