Última Hora · 2 de septiembre de 2026
El mundo ya no logrará contener el calentamiento global por debajo de 1,5 grados centígrados respecto a la era preindustrial, según un nuevo informe del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) divulgado este miércoles. Es la primera vez que un reporte central de la ONU da por perdido ese umbral, considerado durante años la línea de seguridad del Acuerdo de París, y advierte que la temperatura del planeta cruzará ese límite probablemente dentro de los próximos años.
El documento, titulado «Limitar el sobrepaso», no plantea rendirse, sino cambiar de estrategia. En lugar de intentar evitar lo inevitable, propone una ruta de «sobrepaso, pico y descenso»: alcanzar el punto más alto de calentamiento lo antes posible, reducir su magnitud y su duración, y regresar por debajo de 1,5 grados tan pronto como se pueda. Para lograrlo, el informe señala que hará falta recortar las emisiones de gases de efecto invernadero de forma rápida y profunda, además de retirar dióxido de carbono de la atmósfera a gran escala, ya sea plantando árboles o mediante tecnología.
Las proyecciones del PNUMA son duras. En el escenario más optimista, el calentamiento tocaría techo alrededor de 1,8 grados a mediados de siglo, siempre que los países adopten metas climáticas ambiciosas. Con las políticas actuales, en cambio, las temperaturas seguirían subiendo hasta unos 2,6 grados por encima de los niveles preindustriales para el año 2100, un nivel asociado a olas de calor más intensas, sequías, incendios e inundaciones más frecuentes.
La agencia insiste en que cada fracción de grado cuenta y en que las decisiones que se tomen en esta década definirán qué tan alto y qué tan largo será el sobrepaso. El reporte llega en un año marcado por récords de calor en varias regiones del planeta y en medio de crecientes reclamos para que las grandes economías aceleren la transición energética.
Para las familias latinas del oeste de Carolina del Norte, el mensaje tiene un eco cercano. La región todavía se recupera del huracán Helene y arrastra veranos cada vez más calurosos que golpean con fuerza a quienes trabajan al aire libre, en la construcción, la agricultura y los servicios. Un clima más extremo se traduce en más días de calor peligroso, mayores costos de energía en el hogar y riesgos de nuevas tormentas e inundaciones para las comunidades más vulnerables.
Información de carácter informativo recopilada de fuentes públicas. Fuente: UNEP.



