Inmigración · 18 de agosto de 2026
En Fort Worth, Texas, dos adolescentes quedaron de un día para otro a cargo de su propia vida. Desde hace casi un año, Dulce Zepeda, de 19 años, cría sola a su hermana menor, Maria, de 13, luego de que sus padres fueran detenidos y deportados por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), según una investigación de NBC 5 Investigates.
Las dos hermanas son ciudadanas estadounidenses, pero eso no evitó que su familia se rompiera cuando sus padres, sin estatus legal permanente, fueron expulsados del país. Con apenas 18 años en aquel momento, Dulce asumió el papel de tutora improvisada: pagar cuentas, sostener el hogar y velar por que su hermana siga en la escuela.
El caso ilustra un efecto poco visible del aumento de las deportaciones: los hijos ciudadanos que se quedan atrás. Diversos análisis han documentado que cientos de miles de menores nacidos en Estados Unidos han vivido la separación de al menos uno de sus padres por acciones de inmigración a lo largo de los últimos años, con consecuencias emocionales y económicas que se prolongan mucho tiempo.
Organizaciones de defensa de los inmigrantes advierten que estos jóvenes suelen quedar en un limbo, sin una red de apoyo clara y con la responsabilidad de sostener a sus hermanos menores mientras intentan continuar sus estudios o trabajar.
Historias como la de las hermanas Zepeda resuenan en comunidades como la de Asheville, donde muchas familias de estatus mixto conviven con el temor de que una detención cambie su vida en cuestión de horas. Conocer los derechos y contar con un plan familiar puede marcar la diferencia para los menores en caso de una emergencia.
Si usted o su familia enfrentan un proceso migratorio, se recomienda consultar a un abogado de inmigración o a una organización acreditada antes de tomar cualquier decisión.
Información de carácter informativo recopilada de fuentes públicas. Fuente: NBC 5 Dallas-Fort Worth.



