Deportes · 14 de agosto de 2026
El exboxeador puertorriqueño Prichard Colón falleció a los 33 años, casi once años después de sufrir una grave lesión cerebral en el ring. Colón, nacido en 1992 y considerado una de las grandes promesas del boxeo boricua, había pasado la última década bajo el cuidado de sus padres, la mayor parte del tiempo en silla de ruedas.
La tragedia se remonta a octubre de 2015, cuando Colón enfrentó a Terrel Williams en un combate en Virginia. Durante la pelea recibió varios golpes en la parte posterior de la cabeza, una zona especialmente peligrosa. Poco después del final se desplomó en el camerino y sufrió un sangrado cerebral que lo dejó en coma y con secuelas permanentes.
Su historia se convirtió en un símbolo de los riesgos del boxeo y reavivó el debate sobre la seguridad de los peleadores. Aficionados de todo el mundo siguieron durante años el proceso de su familia, que compartió parte de su lucha por recuperarse.
La noticia de su muerte generó muestras de cariño y pesar en la comunidad boxística, especialmente en Puerto Rico, donde su nombre quedó ligado tanto a su talento como a la fragilidad de un deporte que puede cobrar un precio muy alto.
Para la afición latina, profundamente ligada al boxeo, el caso de Prichard Colón es un recordatorio del costado humano de este deporte. Su historia trasciende los cuadriláteros y toca a miles de familias hispanas que ven en el boxeo una fuente de orgullo, identidad y, a veces, de dolorosas lecciones.
Información de carácter informativo recopilada de fuentes públicas. Fuente: Arizona’s Family.



