Última Hora · 14 de agosto de 2026
Un temporal de lluvias sin precedentes azotó este viernes la región al este de Tokio, en especial la prefectura de Chiba, y dejó al menos ocho personas muertas y a más de 10.000 varadas, según las autoridades japonesas. En apenas doce horas cayó el equivalente a casi tres meses de lluvia, lo que convirtió calles y carreteras en ríos y desbordó cauces en varias localidades.
El aeropuerto internacional de Narita, uno de los principales puntos de entrada al país, quedó parcialmente colapsado: miles de viajeros pasaron horas atrapados por la cancelación de vuelos y la interrupción de trenes y accesos por carretera. Más de 22.000 hogares se quedaron sin electricidad mientras los equipos de emergencia trabajaban en rescates y en el achique de zonas anegadas.
El desastre coincidió con la semana del Obon, una de las fechas de mayor movimiento del año en Japón, cuando millones de familias viajan para reunirse y honrar a sus antepasados. Esa combinación multiplicó el número de personas atrapadas lejos de casa y complicó las labores de auxilio en trenes, estaciones y terminales.
La Agencia Meteorológica de Japón advirtió que el suelo saturado mantiene el riesgo de nuevos deslizamientos e inundaciones repentinas en las próximas horas, y pidió a la población de las zonas afectadas atender las órdenes de evacuación. Las autoridades no descartaron que la cifra de víctimas aumente a medida que avanzan las búsquedas.
Para las familias latinas del oeste de Carolina del Norte, que hace menos de dos años vivieron la devastación de la tormenta tropical Helene, imágenes como estas resultan familiares y dolorosas. El episodio en Japón vuelve a mostrar cómo un aguacero extremo puede paralizar a una comunidad entera en cuestión de horas y subraya la importancia de contar con un plan de emergencia, documentos a la mano y rutas de evacuación conocidas por todos en el hogar.
Información de carácter informativo recopilada de fuentes públicas. Fuente: BBC News.



