Negocios · 6 de agosto de 2026
Detrás de los grandes hoteles y espectáculos de Las Vegas, muchos trabajadores del sector de la hospitalidad aseguran que apenas logran sostenerse, golpeados por una desaceleración del turismo que atribuyen a los aranceles del gobierno de Donald Trump, a los altos precios de la gasolina y al elevado costo de vida.
La ciudad recibió alrededor de 3,1 millones de visitantes menos el año pasado, una caída de aproximadamente 7,5 por ciento. Ese descenso se traduce en menos horas de trabajo, menos propinas y más incertidumbre para empleados de hoteles, restaurantes y casinos, muchos de ellos de origen latino e inmigrante.
Los trabajadores describen recortes en sus ingresos justo cuando los gastos básicos suben. Algunos vinculan la menor llegada de turistas extranjeros al clima económico y a las tensiones internacionales, incluido el encarecimiento del combustible relacionado con el conflicto en Medio Oriente.
El caso de Las Vegas ilustra cómo las decisiones de política comercial y el costo de vida repercuten directamente en los empleos de servicios, un sector donde la fuerza laboral hispana tiene un peso importante en todo el país.
Para las familias latinas de Asheville, cuya economía también depende del turismo y la hostelería, la situación en Las Vegas es un recordatorio de lo vulnerable que puede ser este sector. Una caída en la llegada de visitantes se siente rápidamente en los ingresos de meseros, camareras de piso, cocineros y demás trabajadores de servicios.
Información de carácter informativo recopilada de fuentes públicas. Fuente: ABC News.



