Negocios · 25 de julio de 2026
Los economistas tienen un término para lo que ha pasado con los precios de los alimentos en Estados Unidos: el efecto «cohetes y plumas». Cohetes, porque el costo de la comida que se prepara en casa se disparó tras la pandemia. Plumas, porque una vez que los precios suben, bajan lento, como una pluma que cae.
La inflación de los alimentos alcanzó su punto más alto en 2022, cuando los precios subieron 11.4 por ciento, pero desde entonces no han retrocedido. Según el Departamento de Agricultura, se espera que los precios de la comida para el hogar aumenten 2.7 por ciento este año en todo el país, una cifra superior a la de 2024 y 2025 y cercana al promedio histórico de 2.6 por ciento.
Ante esta situación, los consumidores están comprando menos artículos y buscando ofertas. Un estudio de las firmas Bain & Co. y NielsenIQ señala que la cantidad de productos adquiridos en los supermercados cayó en la segunda mitad del año pasado y descendió con más fuerza a partir de febrero. Cadenas de descuento como Costco, Walmart y Aldi le han ganado terreno a supermercados tradicionales como Kroger y Albertsons, y muchas familias cambian marcas conocidas por marcas propias más baratas.
Algunos productos tienen alzas muy marcadas. El precio promedio del café ha subido 54 por ciento en las ciudades de Estados Unidos desde 2019, por problemas climáticos en países productores. En el caso de los tomates frescos, los consumidores pagaron 19.5 por ciento más en junio respecto al año anterior, luego de que el gobierno impusiera un arancel de 17 por ciento a los tomates importados de México.
Para las familias latinas, que suelen cocinar en casa y comprar ingredientes frescos como tomate, chile y café, estas alzas se sienten semana a semana en el carrito del súper. Comparar precios, aprovechar las marcas propias y planificar las compras se vuelve una herramienta necesaria para cuidar el presupuesto del hogar.
Información de carácter informativo recopilada de fuentes públicas. Fuente: The Associated Press.



