Última Hora · 23 de julio de 2026
Equipos de rescate en Afganistán buscan a más de un centenar de personas desaparecidas tras las inundaciones repentinas que golpearon el lunes la provincia de Nuristán, en el este del país. Las autoridades reportan al menos 23 personas muertas, cerca de 80 heridas y más de 100 desaparecidas, en uno de los desastres más graves que ha sufrido la región en los últimos meses.
El agua bajó con fuerza desde las montañas tras lluvias torrenciales y arrastró viviendas, comercios y caminos. La ciudad de Parun, capital provincial, quedó entre las zonas más afectadas, con casas sepultadas bajo el lodo y las piedras. Los rescatistas describen tareas lentas y peligrosas, porque muchos poblados de esta región montañosa son de difícil acceso y quedaron aislados.
Los pronósticos advierten que podrían registrarse nuevas lluvias en los próximos días, lo que complica la búsqueda de sobrevivientes y aumenta el riesgo de más deslizamientos. Afganistán, uno de los países más vulnerables del mundo ante los fenómenos climáticos extremos, arrastra años de infraestructura debilitada y escasos recursos para responder a emergencias de esta magnitud.
Organizaciones humanitarias han pedido apoyo para atender a las familias que perdieron sus hogares y sus medios de vida. La cifra de víctimas podría aumentar a medida que los equipos lleguen a las comunidades que todavía permanecen incomunicadas.
Para muchas familias inmigrantes del oeste de Carolina del Norte, que vivieron de cerca la devastación de la tormenta Helene, noticias como esta resuenan de manera especial: son un recordatorio de lo rápido que el agua puede cambiar la vida de un pueblo entero y de la importancia de la preparación y la solidaridad ante los desastres naturales.
Información de carácter informativo recopilada de fuentes públicas. Fuente: AP News.
