Entretenimiento · 19 de julio de 2026
La final de la Copa Mundial 2026 en el MetLife Stadium tuvo por primera vez en la historia del torneo un espectáculo de medio tiempo al estilo del Super Bowl. La FIFA reunió sobre el escenario a Shakira, Madonna, BTS, Justin Bieber, Burna Boy y al director de orquesta venezolano Gustavo Dudamel, en una producción concebida como una celebración global.
El formato fue una apuesta de alto riesgo: encajar a artistas de esa magnitud en una presentación de aproximadamente once minutos, sin retrasar el reinicio del partido. La organización había anticipado que un par de miles de millones de personas podrían sintonizar el evento, lo que lo convierte en uno de los espectáculos musicales más vistos jamás montados.
La presencia de Shakira y de Dudamel dio un peso latino claro a la puesta en escena. La cantante colombiana es una figura recurrente en los mundiales, con himnos que ya forman parte de la memoria colectiva del torneo, mientras que Dudamel, formado en El Sistema venezolano, aportó el componente orquestal a un espectáculo dominado por el pop.
El show marca un giro en la manera en que la FIFA concibe la final. Hasta ahora, la ceremonia musical se concentraba en el partido inaugural o en actos previos al pitazo inicial. La incorporación de un intermedio musical acerca el producto televisivo del Mundial al modelo estadounidense de gran evento deportivo.
Por qué importa aquí: ver a una artista colombiana y a un director venezolano en el centro del escenario más visto del planeta tiene un valor simbólico para las familias latinas de Asheville, muchas de ellas originarias precisamente de esos países. Es también un recordatorio del peso cultural que la música latina ha alcanzado en Estados Unidos, un fenómeno que se refleja tanto en las listas de popularidad como en las bocinas de los negocios locales.
Información de carácter informativo recopilada de fuentes públicas. Fuente: Al Jazeera.



