Locales · 16 de julio de 2026
Esta semana se cumplen 110 años de la histórica Inundación de 1916, uno de los peores desastres naturales en la historia del oeste de Carolina del Norte. Los días 15 y 16 de julio de aquel año, dos sistemas tropicales sucesivos descargaron lluvias torrenciales sobre las montañas del sur de los Apalaches y provocaron crecidas catastróficas en la región de Asheville.
El río French Broad y el río Swannanoa se desbordaron y alcanzaron niveles récord, arrasando puentes, vías férreas, viviendas y negocios. Se estima que alrededor de 80 personas murieron en toda la región y que los daños fueron enormes para la economía local de la época. Durante más de un siglo, aquella crecida fue la referencia con la que se midieron todas las inundaciones posteriores.
El aniversario llega cargado de simbolismo porque las comparaciones con el huracán Helene, que en septiembre de 2024 devastó el oeste de Carolina del Norte, resultan inevitables. El Servicio Nacional de Meteorología y varios historiadores locales han señalado paralelismos entre ambos eventos: lluvias extremas, ríos desbordados y comunidades enteras transformadas en cuestión de horas.
Recordar 1916 no es solo un ejercicio histórico. Para las autoridades y los expertos, sirve para insistir en la necesidad de estar preparados ante fenómenos que, aunque poco frecuentes, pueden repetirse con consecuencias devastadoras en una región de valles estrechos y ríos caudalosos.
Para la comunidad latina de Asheville y del condado de Buncombe, muchas de cuyas familias vivieron de cerca el impacto de Helene, este aniversario refuerza la importancia de conocer las zonas de riesgo, tener un plan de emergencia y mantenerse informados a través de fuentes oficiales durante la temporada de lluvias.
Información de carácter informativo recopilada de fuentes públicas. Fuente: WLOS News 13.



