Locales · 13 de julio de 2026
Las fuertes lluvias que cayeron este lunes por la mañana dejaron caminos anegados en Asheville y en el condado de Buncombe, y elevaron la amenaza de inundaciones repentinas en buena parte del oeste de Carolina del Norte. Aunque el condado de Buncombe no quedó bajo una vigilancia formal de inundaciones (Flood Watch), los meteorólogos advirtieron que el peligro de anegamientos localizados aún no había pasado.
Los pronósticos apuntaron a acumulados de lluvia de entre 1,5 y 2 pulgadas en la zona, con tasas de precipitación capaces de saturar rápidamente el terreno y desbordar cunetas, arroyos y cruces bajos. Autoridades de condados vecinos del piedemonte y del oeste del estado emitieron avisos de inundación durante la madrugada, incluidas alertas más severas en sectores del centro-norte de la región.
El episodio revive la ansiedad de una comunidad que todavía se recupera de la devastación provocada por la tormenta Helene, cuyas crecidas arrasaron viviendas, negocios y carreteras en el oeste de Carolina del Norte. En terrenos ya erosionados y con obras de reparación en marcha, incluso lluvias moderadas pueden generar problemas de drenaje y deslizamientos en laderas.
Las autoridades recomiendan a los residentes no conducir por vías inundadas, mantenerse atentos a las alertas del Servicio Nacional de Meteorología y evitar acercarse a ríos y quebradas crecidas. La consigna sigue siendo la misma que se repite en cada temporada de tormentas: bastan pocas pulgadas de agua en movimiento para arrastrar un vehículo.
Para las familias latinas de la región, muchas de ellas empleadas en la construcción, la jardinería, la agricultura y los servicios, el riesgo de inundaciones tiene un peso especial. Un buen número reside en zonas bajas o en viviendas todavía en reparación tras Helene, y una emergencia climática puede afectar sus jornadas de trabajo y su seguridad. Contar con un plan familiar y con los avisos meteorológicos en español ayuda a reducir el peligro.
Información de carácter informativo recopilada de fuentes públicas. Fuente: Rewind Asheville.



