Última Hora · 12 de julio de 2026
La guerra entre Estados Unidos e Irán entró este domingo en una nueva fase de tensión luego de que Teherán anunciara el cierre del estrecho de Ormuz, la ruta marítima por la que circula gran parte del petróleo del mundo. Washington rechazó de inmediato la versión iraní y aseguró que la vía navegable permanece abierta, en medio de un intercambio de ataques que reavivó el temor a una escalada mayor.
Según la información disponible, Estados Unidos lanzó sus bombardeos más intensos en meses después de que Irán disparara contra una embarcación en el estrecho. La Guardia Revolucionaria iraní advirtió que la vía seguiría cerrada «hasta el fin de la interferencia de Estados Unidos en la región», mientras el Comando Central estadounidense insistió en que el tránsito continúa sin interrupciones.
En represalia, Irán dirigió nuevos ataques contra países del Golfo Pérsico, entre ellos Kuwait, y se reportaron explosiones en territorio iraní. Ambos gobiernos se acusan mutuamente de romper la frágil tregua alcanzada semanas atrás, y los mensajes contradictorios sobre el estado del estrecho aumentan la incertidumbre en los mercados de energía.
El estrecho de Ormuz es clave para la economía global: por allí pasa una porción enorme del crudo y el gas que abastecen a buena parte del planeta. Cualquier interrupción prolongada suele traducirse en un alza de los precios internacionales del petróleo, con efectos que llegan hasta las estaciones de gasolina en Estados Unidos.
Para las familias latinas de Asheville y del oeste de Carolina del Norte, este conflicto lejano puede sentirse en el bolsillo. Un aumento sostenido en el precio del combustible encarece el transporte al trabajo, la compra de alimentos y casi todos los productos que dependen del envío por carretera, en un momento en que muchos hogares ya enfrentan presiones por la inflación.
Información de carácter informativo recopilada de fuentes públicas. Fuente: BBC News.



