Última Hora · 11 de julio de 2026
El balance de víctimas de los dos potentes terremotos que sacudieron el norte de Venezuela el 24 de junio continúa en aumento. Según cifras difundidas esta semana, al menos 3.811 personas han muerto, más de 16.700 han resultado heridas y cerca de 18.000 se encuentran sin hogar, lo que convierte al sismo en una de las mayores tragedias de la historia reciente del país.
Los movimientos telúricos, de magnitud superior a 7, derribaron edificios enteros en zonas densamente pobladas y provocaron cientos de réplicas que han dificultado las labores de rescate. Las estimaciones oficiales advierten que la cifra final podría ser mucho mayor, ya que miles de personas siguen reportadas como desaparecidas entre los escombros.
Los daños materiales son cuantiosos. Analistas calculan pérdidas económicas por decenas de miles de millones de dólares, con barrios completos reducidos a ruinas, servicios de agua y electricidad interrumpidos y hospitales desbordados. Organismos internacionales y varios gobiernos han enviado ayuda humanitaria, aunque las autoridades reconocen que las necesidades superan por mucho los recursos disponibles.
La reconstrucción se perfila como un proceso largo y complejo. Familias que lo perdieron todo permanecen en refugios temporales, mientras equipos de emergencia siguen buscando sobrevivientes y trasladando a los heridos a centros médicos.
Para la comunidad latina de Asheville, muchos de cuyos integrantes tienen familiares o raíces en América Latina, la tragedia golpea de cerca. Diversas organizaciones han comenzado a canalizar donaciones y apoyo hacia los damnificados, y la magnitud del desastre reaviva la solidaridad regional con quienes enfrentan una de sus horas más difíciles.
Información de carácter informativo recopilada de fuentes públicas. Fuente: Reuters.



