Negocios · 9 de julio de 2026
El aumento sostenido de los precios de los alimentos se ha convertido en el principal factor de estrés para los consumidores en Estados Unidos, según el informe trimestral de Knowledge Exchange del banco CoBank. El estudio señala que la inflación y los cambios en los hábitos de compra están transformando las estrategias de supermercados, fabricantes y proveedores.
De acuerdo con el reporte, los precios de los alimentos subieron 2,7% respecto a mayo del año pasado y son alrededor de 26% más altos que hace cinco años. Billy Roberts, economista de alimentos y bebidas de CoBank, explicó que los consumidores «están respondiendo de forma decisiva al elegir opciones de menor costo, como marcas propias, comprar en tiendas de descuento o simplemente comprar menos».
Ante ese comportamiento, las grandes cadenas de supermercados están anunciando reducciones de precios y reforzando sus líneas económicas, mientras los fabricantes ajustan precios y promociones para no perder clientes. Según la firma de investigación Numerator, cuatro de cada diez consumidores mencionan el alza de precios como su principal preocupación para el año que viene.
El informe advierte que las presiones inflacionarias, incluidas las derivadas de la guerra en Irán, siguen afectando a varios sectores de la economía estadounidense, con precios de la energía todavía elevados y tasas de interés que han subido de manera considerable desde marzo. Todo ello reduce el poder adquisitivo de los hogares.
Para las familias latinas y los trabajadores del área de Asheville, muchos de ellos con ingresos ajustados, el encarecimiento de la canasta básica se siente cada semana en el supermercado. Comparar precios, aprovechar las marcas propias y planificar las compras se vuelven estrategias necesarias para cuidar el presupuesto familiar.
Información de carácter informativo recopilada de fuentes públicas. Fuente: American Ag Network.



