Entretenimiento · 4 de julio de 2026
Del 10 al 12 de julio, el vecindario de Washington Heights, en el Alto Manhattan, se convertirá en el epicentro de las letras dominicanas en el exterior. El George Washington Educational Campus será la sede del Festival del Libro y la Cultura Dominicana 2026, uno de los encuentros culturales dominicanos más amplios que se realizan fuera de la isla. La cita reunirá a más de 180 escritores, académicos, artistas, gestores culturales, educadores e investigadores provenientes de República Dominicana, Estados Unidos, España, México, Argentina, Colombia, Perú, Cuba y Puerto Rico.
Durante tres días se desarrollarán más de 120 actividades dedicadas al libro, la lectura, la identidad y el vínculo de la diáspora con su país de origen: conferencias magistrales, presentaciones de libros, coloquios académicos, talleres, recitales poéticos, encuentros editoriales, actividades infantiles, exposiciones de artes visuales, teatro, proyecciones documentales y espacios de memoria histórica. Participarán editoriales como Santuario, Isla Negra Editores, Editorial Centro Bonó, La Pereza Ediciones y Elefanta Editorial, junto con universidades y organizaciones comunitarias.
Uno de los ejes centrales del festival será la conmemoración del sesquicentenario de la muerte de Juan Pablo Duarte, padre de la patria dominicana. La programación especial incluye una conferencia magistral sobre su legado, la presentación del libro «Los espejos de Duarte», la proyección de un documental sobre su vida y una puesta en escena durante la inauguración. El ministro de Cultura de República Dominicana, Roberto Ángel Salcedo, también participará con un conversatorio sobre el lenguaje como herramienta de convivencia, en lo que se plantea como un gesto de respaldo institucional a la proyección cultural de la diáspora.
Para la comunidad latina de Asheville, y en particular para las familias de origen dominicano en el oeste de Carolina del Norte, este tipo de encuentros son un recordatorio de que la cultura y la identidad no se dejan atrás al emigrar. Festivales como este fortalecen el orgullo por la lengua y las tradiciones de origen, abren espacio para que niños y jóvenes de la diáspora conozcan su historia, y sirven de modelo para que ciudades más pequeñas, como Asheville, impulsen sus propias iniciativas culturales hispanas.
Información de carácter informativo recopilada de fuentes públicas. Fuente: AlMomento.net.



