Negocios · 29 de junio de 2026
El encarecimiento de los alimentos y los recortes al principal programa de ayuda alimentaria del país están presionando los presupuestos de millones de hogares en Estados Unidos. Según análisis de datos federales recientes, más de 4 millones de personas perdieron sus beneficios del Programa de Asistencia Nutricional Suplementaria (SNAP, por sus siglas en inglés) entre febrero de 2025 y febrero de 2026, y se espera que la cifra siga creciendo a medida que los estados ajustan los padrones conforme a la amplia ley fiscal y de gasto que el presidente Donald Trump firmó el verano pasado, conocida como One Big Beautiful Bill Act.
La nueva ley eliminó exenciones a los requisitos de trabajo para grupos que antes estaban protegidos, como adultos mayores, personas sin hogar, veteranos y algunos residentes de zonas rurales. El beneficio promedio de SNAP ronda los 188 dólares por persona al mes, es decir, unos 6,17 dólares por día, según una estimación del Center on Budget and Policy Priorities. Para muchas familias, perder esa ayuda significa tener que elegir entre pagar la vivienda, los servicios o la comida.
La presión se siente en los bancos de alimentos. En el Ritenour Co-Care Food Pantry, cerca de San Luis, la organización reemplazó la carne molida de res y las piernas de pollo por proteínas más baratas como el pollo molido y los hot dogs para hacer frente a los costos más altos y a una demanda en aumento. La despensa gastó cerca de 120.000 dólares en comida el año pasado y presupuestó 180.000 para este año, una cantidad que su directora teme que no alcance. El Banco de la Reserva Federal de Nueva York detectó en mayo un aumento «notable» de la inseguridad alimentaria en el país, con más personas en dificultades que durante el pico de la pandemia.
El tema se ha trasladado al Congreso, donde se negocia la reautorización de la ley agrícola (farm bill) que incluye a SNAP. La Cámara de Representantes aprobó una versión que no revierte los recortes, y la semana pasada 23 fiscales generales estatales pidieron al Senado reafirmar el compromiso de que ningún estadounidense pase hambre por no poder pagar la comida. Por su parte, varios republicanos defienden los ajustes y argumentan que buscan reducir el fraude y el abuso para que cada dólar llegue a quien realmente lo necesita. En California, casi un tercio de las familias con niños pequeños tuvieron dificultades para poner comida en la mesa entre julio de 2024 y enero de 2026, según una encuesta de la Universidad de Stanford.
Para las familias latinas de Asheville y del oeste de Carolina del Norte, muchas de ellas trabajadoras y con hijos, el doble golpe de precios más altos y menos ayuda alimentaria pega directo en el bolsillo. Conocer qué bancos de alimentos y despensas comunitarias operan en la zona, y verificar si se cumplen los nuevos requisitos de SNAP, puede ayudar a las familias a sostener el presupuesto en estos meses.
Información de carácter informativo recopilada de fuentes públicas. Fuente: Stateline / Kansas Reflector (Salina Post).



