Negocios · 25 de junio de 2026
La revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC, conocido en inglés como USMCA) entró en una fase impredecible. Los tres países se encaminan a superar un hito previsto para principios de julio para renovar el acuerdo, lo que abre la posibilidad de meses, e incluso años, de tensión comercial. Por ahora no se ve probable una prórroga que dé aire a las negociaciones.
Cada socio llega con su propia agenda. Canadá ha planteado una renovación del pacto por 16 años y conversaciones sobre aranceles por sectores. Estados Unidos, por su parte, busca endurecer las reglas de origen del sector automotor, con una propuesta que exigiría un mayor porcentaje de contenido fabricado en el país. México ha insistido en mantener aranceles cero para los automóviles como una de sus prioridades.
El T-MEC regula buena parte del comercio de América del Norte, que mueve cientos de miles de millones de dólares al año. Un periodo prolongado de incertidumbre puede afectar inversiones, cadenas de suministro y precios, además de tensar la relación entre los tres gobiernos.
Para las familias y los trabajadores latinos de Estados Unidos, el desenlace tiene efectos tangibles. Sectores como el automotor, la agricultura y la manufactura emplean a numerosos trabajadores hispanos, y cambios en aranceles o reglas comerciales pueden repercutir en empleos, salarios y en el costo de muchos productos de consumo diario. Los hogares con vínculos comerciales o familiares con México siguen el tema con particular atención.
Las negociaciones continuarán en las próximas semanas, sin un acuerdo definitivo a la vista en el corto plazo.
Información de carácter informativo recopilada de fuentes públicas. Fuente: Al Jazeera.



