Deportes · 24 de septiembre de 2026
El piloto mexicano Sergio «Checo» Pérez anticipó un cierre de temporada complicado con la escudería Cadillac en su regreso a la Fórmula 1, al reconocer que el equipo ya concentra sus esfuerzos en el próximo año. «No espero milagros», advirtió el tapatío durante la previa del Gran Premio de Azerbaiyán, en Bakú.
Pérez explicó que Cadillac no ha introducido grandes mejoras en el monoplaza durante esta campaña y que, por ahora, el objetivo es sacar el máximo provecho de los recursos disponibles a través de la estrategia y de un trabajo fino en las paradas en boxes. El mexicano apuntó que las carreras que restan serán exigentes para la escudería debutante.
Aunque Cadillac estrenará en Bakú el motor Ferrari, Pérez moderó las expectativas al señalar que la principal debilidad del auto sigue siendo la alta resistencia aerodinámica, algo que el nuevo propulsor no resuelve por sí solo. El circuito callejero de la capital azerí, donde el mexicano ha ganado en dos ocasiones, es conocido por su imprevisibilidad y por la incidencia del viento.
El piloto insistió en la importancia de terminar la carrera sin errores para aprovechar cualquier episodio de caos que suele producirse en Bakú. Su reciente actuación en el Gran Premio de Madrid fue vista como una señal de progreso, con batallas cerradas frente a los autos de Williams.
El regreso de Checo Pérez a la Fórmula 1 con un equipo nuevo es motivo de orgullo e interés para los aficionados latinos y, en especial, para la afición mexicana, que sigue de cerca cada fin de semana de carrera de uno de los deportistas más reconocidos del país.
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