Negocios · 23 de septiembre de 2026
Las remesas que los migrantes envían a México volvieron a crecer en 2026, luego de un año difícil. Entre enero y julio, los envíos aumentaron un 3,1 por ciento respecto al mismo periodo del año anterior, hasta sumar 36.350 millones de dólares. En mayo se registró el mayor flujo mensual del año, con 5.600 millones de dólares, y el monto promedio por envío subió un 4,8 por ciento, hasta ubicarse en 408 dólares.
El repunte contrasta con lo ocurrido en 2025, cuando las remesas cayeron un 4,6 por ciento y cerraron en 61.790 millones de dólares, la primera baja anual en once años. En 2024 habían alcanzado un máximo histórico de 64.750 millones de dólares, por lo que la recuperación de 2026 devuelve algo de estabilidad a millones de hogares que dependen de ese dinero.
Los analistas señalan tres factores detrás del rebote: la disminución del temor a las deportaciones, que hizo que muchos migrantes retomaran los envíos formales tras haber guardado efectivo en 2025; la apreciación del peso mexicano, más de un 10 por ciento más fuerte, que reduce el valor en dólares aunque mantiene el poder de compra local; y la recuperación del mercado laboral en Estados Unidos, sobre todo en la construcción y los servicios.
Un elemento nuevo marca este año: desde el 1 de enero de 2026 entró en vigor un impuesto federal del 1 por ciento sobre las remesas enviadas en efectivo. Sin embargo, se estima que alrededor del 84 por ciento de los migrantes mexicanos tienen cuentas bancarias, por lo que quedarían exentos de ese gravamen al usar transferencias electrónicas.
Para las familias latinas del oeste de Carolina del Norte, las remesas son un puente económico fundamental con sus países de origen. Conocer cómo funciona el nuevo impuesto y qué métodos de envío están exentos puede ayudar a que cada dólar enviado rinda más, en especial para quienes sostienen a familiares en México y Centroamérica.
Información de carácter informativo recopilada de fuentes públicas. Fuente: The Rio Times.



