Política · 9 de septiembre de 2026
A pocos días de que comience el Mes de la Herencia Hispana, los votantes latinos vuelven a colocarse en el centro de la disputa política rumbo a las elecciones intermedias de 2026. Y en medio de ese esfuerzo por conquistarlos, llama la atención una ausencia: la del secretario de Estado Marco Rubio, la figura hispana más prominente del Partido Republicano.
Según reportes, Rubio, cercano aliado del presidente Donald Trump y posible aspirante presidencial en 2028, ha evitado en gran medida hacer campaña por candidatos republicanos este año y no se espera que participe en la convención de mitad de período que el partido celebra esta semana. Las encuestas muestran que los republicanos batallan para conservar las históricas ganancias que Trump logró entre los latinos, justo cuando su principal vocero hispano permanece al margen.
Hay señales de que ese respaldo se está debilitando. Sondeos recientes indican que la mayoría de los latinos desaprueba el manejo del costo de vida y de la aplicación de las leyes migratorias por parte del gobierno. Una encuesta de la organización UnidosUS, realizada en mayo, encontró que uno de cada cuatro latinos que votaron por Trump en 2024 no volvería a hacerlo.
Los temas económicos siguen dominando las prioridades de esta comunidad. Un informe de UnidosUS de febrero situó a la inflación, los salarios y el costo de la vivienda como las principales preocupaciones de los votantes latinos, por encima de la inmigración y por un amplio margen. Ambos partidos buscan capitalizar ese descontento con mensajes dirigidos a las familias hispanas.
Para los votantes latinos del oeste de Carolina del Norte, este panorama confirma que su participación puede ser decisiva. En un ciclo en el que ningún partido tiene asegurado su apoyo, informarse sobre las propuestas y acudir a las urnas cobra un peso especial, sobre todo en asuntos que afectan el bolsillo, como el empleo, los precios y la vivienda.
Información de carácter informativo recopilada de fuentes públicas. Fuente: Washington Examiner.
