Nacionales · 2 de septiembre de 2026
Mientras millones de familias inscriben a sus hijos para el nuevo año escolar, muchos padres se topan con un panorama de vacunación distinto al de años anteriores. A principios de 2026, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) actualizaron el calendario de vacunas infantiles y recomendaron menos vacunas de forma rutinaria para todos los niños, un giro que sigue generando dudas entre las familias en pleno regreso a clases.
El nuevo esquema redujo a 11 las enfermedades cubiertas por la recomendación rutinaria para todos los menores, frente a las 18 anteriores, e introdujo un marco de tres niveles: vacunas rutinarias, vacunas según el riesgo y vacunas de decisión clínica compartida entre el médico y la familia. Varias vacunas, como las del VRS, la hepatitis A y B, la influenza y la COVID-19, pasaron a las categorías basadas en riesgo o de decisión compartida.
El cambio también fue polémico por la forma en que se adoptó. Según los reportes, el director interino de los CDC aprobó un calendario elaborado únicamente por funcionarios federales, sin pasar por el comité asesor de expertos que revisaba estas decisiones desde 1995. Organizaciones médicas como la Academia Americana de Pediatría criticaron con dureza la medida y advirtieron que podría aumentar la confusión, erosionar la confianza y reducir las tasas de vacunación. De hecho, la academia publicó su propio calendario de vacunación para 2026, que difiere en varios puntos del de los CDC.
Los pediatras subrayan que los seguros médicos siguen cubriendo las vacunas y recomiendan a los padres no guiarse por rumores, sino conversar con el médico de sus hijos para decidir qué vacunas necesitan según su edad y su situación de salud. Los requisitos de vacunación para inscribirse en la escuela los fija cada estado, por lo que conviene confirmarlos con el distrito escolar.
Para las familias latinas, muchas con hijos pequeños en escuelas públicas, la claridad es clave. La confusión sobre qué vacunas son obligatorias puede retrasar inscripciones o citas médicas, sobre todo en hogares donde el idioma o el acceso a un pediatra de confianza ya representan un obstáculo. Los expertos insisten en que la mejor guía sigue siendo el consejo directo de un profesional de la salud.
Información de carácter informativo recopilada de fuentes públicas. No sustituye la orientación de un profesional de la salud. Fuente: Contemporary Pediatrics.



