Nacionales · 29 de agosto de 2026
El gobierno del presidente Donald Trump avanza con cambios de fondo en la manera en que se prepara el censo de 2030, un proceso que determina la representación política y el reparto de fondos federales. Según reportes, la administración redujo los sitios de prueba de campo a apenas dos localidades ubicadas en estados de tendencia republicana: Huntsville, en Alabama, y Spartanburg, en Carolina del Sur.
El plan también eliminó sitios de prueba en reservaciones indígenas de Arizona y contempla la inclusión de una pregunta sobre ciudadanía. Legisladores y organizaciones civiles advierten que esa pregunta podría tener un efecto disuasivo y desalentar la participación de hogares inmigrantes, incluidos ciudadanos estadounidenses que forman parte de familias de estatus mixto.
Los defensores de un conteo justo sostienen que estas decisiones aumentan el riesgo de un subregistro de la población latina, uno de los grupos que más ha crecido en el país. Un conteo incompleto puede traducirse en menos escaños legislativos y en menos recursos para escuelas, hospitales, transporte y programas sociales en las comunidades donde viven esas familias.
Para el oeste de Carolina del Norte, donde la población hispana ha crecido de manera sostenida, la exactitud del censo influye directamente en la cantidad de dinero federal que llega para servicios locales. Un registro que no refleje a todos los residentes podría dejar a la región con menos apoyo del que realmente necesita.
Grupos comunitarios anticipan campañas de información para explicar que responder el censo es confidencial y para animar a las familias a participar cuando llegue el momento del conteo.
Información de carácter informativo recopilada de fuentes públicas. Fuente: NOTUS.



