Inmigración · 30 de julio de 2026
Nuevos documentos presentados ante una corte federal indican que agentes de inmigración que operaron en Los Ángeles usaron insultos raciales para referirse a las personas que buscaban detener. Los registros, que incluyen mensajes de texto y video obtenidos por la Unión Estadounidense por las Libertades Civiles (ACLU), fueron divulgados como parte de una demanda que cuestiona los operativos migratorios en el sur de California.
La documentación forma parte del caso Vasquez Perdomo contra Mullin. Los demandantes pidieron a un juez federal que prohíba a las autoridades realizar detenciones migratorias sin sospecha individualizada y basadas en la apariencia o el origen étnico de las personas. Según la ACLU, los propios registros del gobierno revelan un patrón de perfilamiento racial en las paradas realizadas por agentes federales.
Para las organizaciones de derechos civiles, los mensajes y videos confirman lo que muchas familias latinas han denunciado durante meses: que las personas son señaladas por su aspecto, el idioma que hablan o el lugar donde trabajan, y no por una conducta concreta. Los abogados que llevan el caso buscan que el tribunal ponga límites a estas prácticas mientras avanza el proceso.
El episodio se suma a un ambiente de creciente preocupación por la forma en que se ejecutan los operativos migratorios en el país, que según varios reportes recientes han recaído con especial dureza sobre las comunidades latinas, incluidas personas sin antecedentes penales.
En el oeste de Carolina del Norte, donde también hay presencia de agentes federales, este caso subraya la importancia de conocer los derechos que asisten a toda persona, independientemente de su estatus migratorio: guardar silencio, no firmar documentos que no se entiendan y solicitar la presencia de un abogado. Ante cualquier duda o situación de riesgo, se recomienda consultar con un abogado de inmigración acreditado o con una organización de servicios legales reconocida.
Información de carácter informativo recopilada de fuentes públicas. Fuente: The Hill.



