Negocios · 30 de julio de 2026
La economía de Estados Unidos creció a un ritmo débil de 1,5 por ciento anual entre abril y junio, un desempeño menor al esperado y una señal de que la mayor economía del mundo perdió impulso al entrar en el verano. El dato, difundido por el gobierno, quedó por debajo de las previsiones de los analistas.
Entre los factores que frenaron la expansión, el reporte señala un aumento de las importaciones, que se restan del cálculo del producto interno bruto. La guerra en Medio Oriente también sacudió los precios de la energía y las cadenas de suministro, un golpe que se sumó a la incertidumbre por los aranceles. Pese a la desaceleración, la demanda interna se mantuvo relativamente firme.
El informe indica además que la inflación continúa por encima de la meta de la Reserva Federal, lo que complica las decisiones del banco central sobre las tasas de interés. Cuando los precios suben más rápido de lo deseado y el crecimiento se debilita, las autoridades enfrentan un dilema difícil entre apoyar la economía y controlar el costo de vida.
Detrás de las cifras hay efectos que las familias sienten en el día a día: precios más altos en la gasolina y el supermercado, y créditos que siguen caros para comprar casa o auto. Una economía que se enfría también puede traducirse en menos contrataciones y horas de trabajo.
Para los trabajadores y pequeños negocios latinos del oeste de Carolina del Norte, muchos de ellos en sectores como la construcción, los servicios y la hostelería, un crecimiento lento junto con precios altos aprieta los presupuestos familiares y obliga a planear con más cautela los gastos de los próximos meses.
Información de carácter informativo recopilada de fuentes públicas. Fuente: The Associated Press.



