Inmigración · 15 de julio de 2026
El presidente Donald Trump salió en defensa de los agentes de inmigración después de que una intensificación de los operativos dejara tres personas muertas en apenas una semana. El respaldo llega mientras el gobierno enfrenta crecientes cuestionamientos por el saldo mortal de su campaña de deportaciones, atrapado entre el cumplimiento de una promesa electoral y las consecuencias de esas acciones en el terreno.
Los tres casos ocurrieron en distintos puntos del país. En Biddeford, Maine, un agente de ICE mató a tiros a un hombre de origen colombiano. En Houston, Texas, otro agente disparó de forma mortal contra un hombre mexicano que, según la congresista Sylvia García, no era el objetivo del operativo. Y en St. Augustine, Florida, un hombre murió atropellado por un camión cuando intentaba huir de los agentes migratorios.
Tras estos hechos, el gobierno había ordenado a ICE suspender la mayoría de las paradas de vehículos durante sus operaciones. Las muertes se producen en medio de un fuerte aumento de las detenciones: la agencia arrestó a alrededor de 10.000 personas en un lapso de cinco días a finales de junio, como parte del impulso a las deportaciones.
Para la comunidad inmigrante del oeste de Carolina del Norte y del resto del país, estos episodios alimentan el temor y la incertidumbre en la vida diaria, desde ir al trabajo hasta llevar a los hijos a la escuela. Organizaciones comunitarias insisten en la importancia de conocer los derechos que asisten a toda persona, sin importar su estatus migratorio.
Información de carácter informativo recopilada de fuentes públicas. Fuente: The Washington Post. Nota: ante cualquier situación migratoria, se recomienda consultar a un abogado acreditado o a una organización de inmigración reconocida.



