Última Hora · 13 de julio de 2026
El sistema eléctrico nacional de Cuba se desplomó el viernes por segunda vez en una semana, y por cuarta vez en lo que va del año, dejando a buena parte de sus cerca de 10 millones de habitantes sin electricidad. Las autoridades de la isla atribuyen el colapso a la falta de combustible para las plantas generadoras, agravada por un bloqueo petrolero impuesto por Estados Unidos.
El ministro de Energía, Vicente de la O Levy, informó que los equipos trabajaban para restablecer el servicio en una situación que calificó de compleja. Antes del apagón del viernes, amplias zonas del país, incluida Santiago de Cuba, seguían desconectadas por la escasez de combustible tras un corte general que el lunes había afectado a toda la isla.
El presidente Donald Trump ordenó el bloqueo de petróleo a Cuba después de que Washington depusiera al presidente venezolano Nicolás Maduro el 3 de enero. Venezuela era el principal proveedor de combustible de la isla, y la presión estadounidense llevó además a México a suspender sus envíos de crudo. La Habana responsabiliza al embargo de décadas por el deterioro de su infraestructura, mientras que Washington atribuye los apagones a la mala gestión de la economía estatal cubana.
Los cortes prolongados han elevado la tensión social y provocado protestas dispersas, con cacerolazos en La Habana. El canciller cubano, Bruno Rodríguez Parrilla, describió las medidas estadounidenses como un «castigo colectivo» contra toda la población, mientras que el embajador de Estados Unidos ante la ONU, Mike Waltz, responsabilizó únicamente al gobierno de la isla.
Para la comunidad latina de Asheville, y en especial para las familias cubanas y de origen caribeño, la crisis energética en la isla tiene un eco directo: muchas de ellas mantienen a parientes que enfrentan la falta de luz, la pérdida de alimentos y el encarecimiento de la vida diaria. La situación también alimenta la incertidumbre sobre nuevas olas migratorias hacia Estados Unidos.
Información de carácter informativo recopilada de fuentes públicas. Fuente: Reuters.



