Inmigración · 4 de julio de 2026
En Pontiac, Michigan, una ciudad de poco más de 62.000 habitantes en el condado de Oakland, la comunidad latina describe su vida cotidiana bajo un término crudo: «arresto domiciliario autoimpuesto». Según la organización local Community Aid For Empowerment (CAFE), más de 400 residentes de Pontiac han sido arrestados por agentes de inmigración desde que la aplicación de la ley se intensificó en 2025, la mayoría de ellos en el Distrito 3, el corazón de la comunidad latina de la ciudad.
Elida Reyes, de 69 años y residente de toda la vida en Pontiac, fundó CAFE luego de notar que integrantes de su iglesia comenzaban a desaparecer. El grupo documenta arrestos, lleva comida a las familias afectadas, las traslada a citas judiciales y mantiene una línea telefónica de emergencia sobre actividad de ICE, además de ofrecer talleres sobre derechos básicos. Según Alexis Huyck, maestra e integrante de la junta de CAFE, el 21 de junio, día del padre, fue «el peor día que he visto» en términos de actividad migratoria en la ciudad, y la mayoría de los detenidos, asegura, tenían permisos de trabajo u otros documentos en regla.
El impacto ya se siente en las escuelas: según Reyes, el temor a los arrestos está manteniendo a niños fuera de clases, y algunos menores nacidos en Estados Unidos abandonan el país junto a sus padres deportados para no quedar separados de su familia. Ante la presión ciudadana, el concejo municipal de Pontiac aprobó en marzo una resolución para proteger lugares sensibles de la comunidad, y en junio declaró una moratoria de un año a la expansión o creación de nuevos centros de detención en la ciudad. La oficina del alguacil del condado de Oakland niega participar en la aplicación de la ley migratoria federal, aunque defensores de la comunidad aseguran haber observado con frecuencia a sus agentes presentes en el lugar de arrestos migratorios.
De acuerdo con el Deportation Data Project, ICE realizó 3.298 arrestos en Michigan durante 2025, una cifra que refleja una tendencia de aplicación intensificada que se repite en comunidades latinas de todo el país, incluidas varias que Asheville Latino ha documentado en Carolina del Norte y otros estados.
Historias como la de Pontiac resuenan directamente entre las familias latinas de Asheville y el oeste de Carolina del Norte, donde el temor a la presencia de ICE también ha alterado la vida diaria, desde la asistencia escolar hasta la disposición de las personas a acudir a servicios públicos o de salud. Si usted o alguien que conoce enfrenta un caso migratorio, se recomienda consultar siempre a un abogado acreditado o a una organización reconocida de asistencia legal antes de tomar cualquier decisión.
Información de carácter informativo recopilada de fuentes públicas. Fuente: Planet Detroit.
