Los condados de Henderson y Polk se preparan ante los posibles efectos del huracán Isaías en el oeste de Carolina del Norte

El río French Broad desbordado a su paso por Asheville, Carolina del Norte

Locales · 9 de octubre de 2026

Las autoridades de los condados de Henderson y Polk, en el oeste de Carolina del Norte, se preparan ante los posibles efectos del huracán Isaías, el primer huracán de la temporada atlántica de 2026. Según informó la estación WLOS, se pronostica que el sistema, de categoría 1, pase al oeste de las Carolinas, pero que aun así deje lluvias fuertes, riesgo de inundaciones y vientos en la región montañosa.

En el condado de Polk, el director de Manejo de Emergencias, Bobby Arledge, advirtió que esta sería la primera gran lluvia desde el huracán Helene y que algunos afluentes que antes no se habían desbordado podrían inundarse esta vez. Arledge pidió a la población no difundir predicciones no verificadas y calificó de alarmismo los rumores en redes sociales que hablaban de 15 a 30 pulgadas de lluvia. Como medida preventiva, las autoridades informaron que el lago Adger se está bajando dos pies para aumentar su capacidad de almacenamiento y reducir el riesgo de inundaciones.

En el condado de Henderson, la oficina de Manejo de Emergencias revisa cada pronóstico y podría reforzar su personal si las condiciones empeoran. Mike Morgan, jefe de comunicaciones del condado, consideró que la comunidad está mejor preparada que en el pasado: «La gente está más preparada ahora de lo que estaba hace dos años», dijo, y recomendó a los residentes asegurarse de tener suficiente agua y comida ante la posibilidad de cortes de energía o de no poder salir de casa por un tiempo.

En el vecino condado de Haywood, el Departamento de Bomberos de Clyde, donde se pronostican de 1 a 2 pulgadas de lluvia, mantiene equipo adicional listo por si la trayectoria de la tormenta cambia. El jefe de bomberos, Wentfard Henson, explicó que el bote grande y el remolque de la estación se adquirieron después de Helene. Las autoridades recomiendan revisar las reservas de agua y alimentos, prepararse para posibles cortes de luz y dificultades para viajar, inscribirse en el sistema de alertas de cada condado y nunca cruzar caminos inundados, ya que el pavimento puede estar dañado o haber sido arrastrado por el agua.

Para las familias latinas del oeste de Carolina del Norte, muchas de las cuales todavía se recuperan de los daños que dejó Helene, la cercanía de una nueva tormenta es motivo de atención. Inscribirse en las alertas de emergencia del condado, seguir los avisos oficiales y tener un plan familiar puede marcar la diferencia, sobre todo en los hogares donde el idioma puede dificultar el acceso a la información de último momento.


Información de carácter informativo recopilada de fuentes públicas. Fuente: WLOS.

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