Política · 4 de octubre de 2026
El presidente Donald Trump reafirmó en los últimos días su propuesta de enviar cheques de al menos 5.000 dólares a la mayoría de los estadounidenses, una idea que presentó como un «dividendo» para los ciudadanos y que defiende en plena recta final hacia las elecciones intermedias de noviembre. El vicepresidente JD Vance aclaró que quedarían excluidas las personas de mayores ingresos.
Trump sostiene que el dinero saldría principalmente de la recaudación por aranceles. Sin embargo, las cuentas no cierran con facilidad: los derechos de aduana recaudaron alrededor de 264.000 millones de dólares en el último año fiscal, muy por debajo del costo estimado del plan, que rondaría 1,3 billones de dólares si se pagara a unos 260 millones de adultos.
La propuesta requiere aprobación del Congreso y aún no existe una ley que la respalde. A ello se suma que un fallo de la Corte Suprema de febrero de 2026 limitó la autoridad arancelaria del gobierno y derivó en reembolsos por unos 100.000 millones de dólares, lo que reduce los fondos disponibles. La iniciativa ha recibido críticas incluso dentro del propio Partido Republicano.
El debate llega mientras la economía y el costo de vida se consolidan como los temas que más preocupan a los votantes, incluidos los latinos, un bloque electoral decisivo en varios estados en disputa.
Para muchas familias hispanas que enfrentan precios altos, la promesa de un cheque resulta atractiva, pero conviene tomarla con cautela: por ahora se trata de una propuesta de campaña sin respaldo legislativo ni fecha de entrega confirmada.
Información de carácter informativo recopilada de fuentes públicas. Fuente: Kiplinger.
