Última Hora · 1 de septiembre de 2026
Una inundación repentina golpeó el fin de semana el corazón del Gran Cañón, en Arizona, y desató una de las operaciones de rescate más grandes que se recuerdan en el parque nacional. El agua comenzó a bajar con fuerza por el cañón de Bright Angel a media tarde, después de que cayeran entre media pulgada y una pulgada de lluvia en apenas 30 minutos sobre un terreno rocoso y de fuerte pendiente, lo que multiplicó la velocidad de la corriente.
El Servicio de Parques Nacionales informó que tuvo que evacuar por aire a 62 personas desde la zona de campamento de Phantom Ranch y la parte baja del sendero North Kaibab. En total, los helicópteros pusieron a salvo a más de 60 excursionistas atrapados entre paredes de roca, mientras la creciente destruía casi todos los puentes peatonales que cruzan el arroyo Bright Angel y dejaba a muchos caminantes sin manera de pasar al otro lado.
Las autoridades confirmaron la muerte de al menos una persona, un hombre de 46 años cuyo cuerpo fue recuperado el domingo por la noche cerca de los rápidos de Crystal, a orillas del río Colorado. Más de una decena de personas seguían sin ser localizadas mientras avanzaban las labores de búsqueda. La fuerza del agua arrastró grandes rocas hacia el río y dañó la única tubería que abastece de agua potable a visitantes y residentes de la zona, lo que llevó a suspender el hospedaje en el fondo del cañón.
Los meteorólogos advirtieron que podían repetirse nuevas inundaciones repentinas en los días siguientes, por lo que el parque mantuvo restricciones de acceso a los senderos más expuestos. Los equipos de emergencia pidieron a los excursionistas extremar precauciones y respetar los cierres, ya que este tipo de crecidas puede formarse en cuestión de minutos, incluso cuando el cielo sobre el cañón parece despejado.
Para muchas familias latinas del oeste de Carolina del Norte, que suelen viajar a los parques nacionales durante los fines de semana largos como el del Día del Trabajo, la tragedia es un recordatorio del peligro real de las inundaciones repentinas. La región de Asheville vivió de cerca la furia del agua durante el huracán Helene, y episodios como este subrayan la importancia de consultar los pronósticos, atender las alertas y evitar cauces y zonas bajas cuando hay tormenta.
Información de carácter informativo recopilada de fuentes públicas. Fuente: ABC News.
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