Nacionales · 3 de agosto de 2026
Miles de familias en Puerto Rico enfrentan una grave escasez de agua potable, una crisis tan severa que el gobierno del territorio activó a la Guardia Nacional y puso en marcha medidas de emergencia para atender a las comunidades más afectadas.
Las interrupciones en el servicio se producen en medio de condiciones de sequía vinculadas a un déficit prolongado de lluvias, que se suman a las fallas y a los retrasos en las reparaciones del sistema de acueductos de la isla. De acuerdo con reportes recientes, más de cien mil personas han sufrido cortes o restricciones en el suministro.
Como parte de la respuesta, la Guardia Nacional de Puerto Rico ha distribuido cientos de miles de galones de agua en apoyo a la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados, además de operar equipos de purificación para abastecer a los sectores donde el servicio permanece suspendido.
Residentes y organizaciones comunitarias describen una situación agotadora, en la que muchas familias deben almacenar agua, hacer largas filas o depender de camiones cisterna para cubrir necesidades básicas como cocinar, asearse y limpiar. La crisis también reaviva el debate sobre el estado de la infraestructura de la isla tras años de fenómenos climáticos y desinversión.
Para la comunidad puertorriqueña y latina del oeste de Carolina del Norte, muchas de cuyas familias tienen seres queridos en la isla, la noticia es motivo de preocupación y un recordatorio de la fragilidad de los servicios básicos ante el clima extremo, un reto que también han vivido de cerca tras el paso de Helene.
Información de carácter informativo recopilada de fuentes públicas. Fuente: The Guardian.
