Negocios · 1 de agosto de 2026
La inflación en Estados Unidos dio una señal de alivio en junio: el índice de precios del gasto en consumo personal (PCE), la medida preferida de la Reserva Federal, bajó 0,1 por ciento respecto a mayo. Fue la primera caída mensual en cerca de seis años, un dato que sorprendió a los mercados y que ofrece un respiro a los hogares.
En términos anuales, el índice PCE se moderó a 3,7 por ciento en junio, frente al 4,1 por ciento de mayo. Buena parte de la mejora se explica por la baja en los precios de la energía, ligada a un breve alto el fuego entre Estados Unidos e Irán que hizo retroceder el costo del petróleo.
El gasto de los consumidores, sin embargo, siguió subiendo, lo que sugiere que las familias mantienen su ritmo de compras pese a la presión de los precios. La Reserva Federal observa de cerca estas cifras para decidir el rumbo de las tasas de interés en los próximos meses.
Los economistas piden cautela. Advierten que el alivio podría ser pasajero, ya que el alto el fuego se rompió poco después y el precio del petróleo amenaza con volver a subir, lo que encarecería de nuevo la gasolina y otros bienes. La inflación sigue por encima de la meta del 2 por ciento fijada por la Reserva Federal.
Para las familias latinas, cualquier baja en los precios de la gasolina y los alimentos representa un respiro en el presupuesto mensual. Pero la fragilidad de este descenso obliga a mantener la prudencia con los gastos, sobre todo ante la incertidumbre en el mercado del petróleo.
Información de carácter informativo recopilada de fuentes públicas. Fuente: Yahoo Finance.



