Última Hora · 19 de julio de 2026
Un movimiento telúrico registrado la noche del sábado 18 de julio en la región andina de Junín, en el centro de Perú, dejó al menos cinco personas fallecidas, más de veinte heridas y cientos de damnificados, según los reportes preliminares difundidos por las autoridades peruanas y recogidos por medios internacionales. Algunos balances posteriores elevaron la cifra de muertos a seis y la de heridos a alrededor de treinta, a medida que los equipos de rescate llegaban a comunidades alejadas.
El sismo tuvo una magnitud estimada en 5,5 en la escala de magnitud de momento, con réplicas que mantuvieron en vilo a la población durante la madrugada. Aunque se trata de un movimiento de magnitud moderada en términos sismológicos, ocurrió a poca profundidad y muy cerca de zonas pobladas, una combinación que suele multiplicar los daños. Buena parte de las viviendas afectadas están construidas con adobe y materiales tradicionales que resisten mal las sacudidas.
Los reportes iniciales dan cuenta de viviendas colapsadas, daños en establecimientos de salud y en construcciones históricas, además de cortes en el suministro eléctrico y en las vías de acceso a varios distritos. Las autoridades regionales activaron albergues temporales y comenzaron el reparto de carpas, frazadas y alimentos, mientras equipos técnicos evalúan qué edificaciones son habitables y cuáles deben ser demolidas.
Perú se encuentra sobre el llamado Cinturón de Fuego del Pacífico, una de las zonas de mayor actividad sísmica del planeta, y registra cada año miles de movimientos de distinta intensidad. Los especialistas insisten en que la magnitud no es el único factor que determina la gravedad de un sismo: la profundidad, el tipo de suelo y, sobre todo, la calidad de la construcción explican por qué eventos aparentemente menores pueden causar tragedias.
Por qué importa aquí. En el oeste de Carolina del Norte viven familias con raíces peruanas y de otros países andinos que hoy están pendientes de sus parientes en la sierra central. Quienes deseen ayudar deben verificar que las organizaciones a las que donan estén registradas y trabajen directamente con autoridades locales o con la Cruz Roja, y desconfiar de campañas improvisadas en redes sociales. También conviene recordar que la información en las primeras horas de un desastre cambia rápido y que las cifras oficiales suelen ajustarse con el paso de los días.
Información de carácter informativo recopilada de fuentes públicas. Fuente: CNN en Español.
