Negocios · 14 de julio de 2026
La inflación en Estados Unidos se enfrió más de lo esperado en junio y bajó a una tasa anual de 3,5%, frente al 4,2% registrado en mayo, según el Índice de Precios al Consumidor publicado por la Oficina de Estadísticas Laborales. El principal motor de este alivio fue la caída de los precios de la energía, en especial de la gasolina.
El descenso en el costo de los combustibles se explica en buena parte por la estabilización de los mercados petroleros tras el alto el fuego alcanzado a mediados de junio, que redujo la tensión en Medio Oriente. En términos mensuales, el índice general llegó a bajar, dando un respiro que muchas familias no sentían desde hacía meses.
Aunque la moderación es una buena noticia, los analistas advierten que la inflación sigue por encima de la meta que persiguen las autoridades y que algunos rubros, como la vivienda y ciertos alimentos, continúan presionando el presupuesto de los hogares. El dato podría influir en las próximas decisiones sobre las tasas de interés.
Para muchos consumidores, la caída de la gasolina se traduce en un alivio inmediato al momento de llenar el tanque y en un menor costo de transporte de mercancías, lo que con el tiempo puede reflejarse también en otros productos de consumo diario.
En comunidades trabajadoras como la latina de Asheville, donde gran parte del ingreso se destina a la gasolina, la renta y la comida, cada baja en los precios cuenta. Un menor costo de combustible puede significar unos dólares más al final del mes para las familias que manejan largas distancias hacia sus empleos.
Información de carácter informativo recopilada de fuentes públicas. Fuente: CBS News.
