Última Hora · 10 de julio de 2026
La ley de vivienda más importante que aprueba el Congreso de Estados Unidos en décadas se convirtió en ley este viernes a la medianoche, aun sin la firma del presidente Donald Trump. La norma, conocida como la Ley del Camino a la Vivienda del Siglo XXI (21st Century ROAD to Housing Act), había sido enviada a la Casa Blanca el 29 de junio, lo que abrió un plazo de diez días para firmarla o vetarla. Al no actuar el mandatario, la legislación entra en vigor de manera automática.
Trump reiteró el viernes que no firmaría la ley «en protesta» porque el Senado no ha aprobado la llamada SAVE America Act, un proyecto que exigiría prueba de ciudadanía para registrarse a votar y que ha quedado estancado por falta de votos. El presidente calificó la ley de vivienda como un asunto «de menor importancia», pese a que su propia Casa Blanca la había celebrado semanas atrás como una de las piezas de legislación de vivienda asequible más significativas de la historia del país. La medida fue aprobada en junio con amplio respaldo de republicanos y demócratas.
El paquete incluye más de 40 disposiciones enfocadas en abaratar la compra de vivienda, sobre todo impulsando la construcción de casas. Entre ellas figura un tope a los grandes inversionistas: las empresas que posean al menos 350 viviendas unifamiliares ya no podrán comprar más, con el fin de que los compradores individuales no queden en desventaja frente a ofertas en efectivo. La ley también facilita la construcción de casas prefabricadas y crea incentivos para que los fondos federales existentes lleguen a las comunidades que edifican más viviendas.
Legisladores de ambos partidos reconocen que el precio de la vivienda se ha disparado por encima de lo que muchas familias pueden pagar. En junio, el precio medio de una casa usada llegó a 440.600 dólares, y expertos advierten que los efectos de la nueva ley tardarán años en sentirse, pues las decisiones locales de zonificación y las tasas hipotecarias, hoy cercanas al 6,5%, seguirán pesando en el mercado.
Para la comunidad latina de Asheville y del resto del país, el costo de la vivienda es una de las principales preocupaciones. Muchas familias trabajadoras destinan una porción cada vez mayor de sus ingresos al alquiler o luchan por comprar su primera casa. Aunque los resultados no serán inmediatos, esta ley marca un cambio de rumbo en la política federal de vivienda que podría, con el tiempo, ampliar la oferta de casas más accesibles.
Información de carácter informativo recopilada de fuentes públicas. Fuente: NPR.
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