Última Hora · 1 de julio de 2026
Un grupo de hombres armados irrumpió esta semana en una escuela secundaria de la localidad de Lassa, en el área de gobierno local de Askira/Uba, en el estado de Borno, en el noreste de Nigeria, y secuestró a decenas de estudiantes mientras rendían sus exámenes finales. El ataque ocurrió el lunes y volvió a poner en el centro de la atención la vulnerabilidad de los planteles escolares en una región golpeada durante años por la violencia de grupos insurgentes.
Según las autoridades locales citadas por medios internacionales, al menos 37 estudiantes y un miembro del personal permanecían en cautiverio un día después del asalto. Algunos jóvenes lograron escapar o fueron liberados en las horas posteriores, pero más de 30 seguían desaparecidos mientras las fuerzas de seguridad y familiares recorrían la zona en su búsqueda.
El noreste de Nigeria ha sido escenario durante más de una década de ataques y secuestros masivos en escuelas, atribuidos a grupos armados que operan en la región. Estos episodios han interrumpido de forma reiterada la educación de miles de niñas y niños, y han obligado al cierre temporal de numerosos centros de estudio ante el temor de nuevos ataques.
Padres y madres de los estudiantes expresaron angustia y reclamaron a las autoridades mayor protección para las escuelas, señalando que los jóvenes fueron sorprendidos en medio de una jornada de exámenes. Organizaciones de derechos humanos han pedido investigaciones rápidas y el regreso seguro de los menores.
Aunque se trata de un hecho ocurrido a miles de kilómetros de Carolina del Norte, historias como esta resuenan en la comunidad latina e inmigrante de Asheville, que valora profundamente la educación y la seguridad de sus hijos. Muchas familias que emigraron huyendo de la violencia comprenden de cerca el miedo que provoca ver amenazada la escuela, un espacio que debería ser sinónimo de futuro y protección.
Información de carácter informativo recopilada de fuentes públicas. Fuente: Al Jazeera.
